14/5/18

LA ANSIEDAD INFANTIL

Muchas de las preocupaciones de nuestros  niños forman parte de un desarrollo normal. Sentir ansiedad ante ciertas  situaciones estresantes,de evaluación o miedo,es natural.

 Sin embargo,cuando la ansiedad interfiere en su capacidad de reaccionar adecuadamente ante situaciones habituales y cotidianas,es cuando debe ser tomada en consideración.
La intensidad  y la duración de la ansiedad son signos que nos  indican si el niño tiene demasiadas preocupaciones y si puede ser que necesite ayuda.

La tensión y el perfeccionismo(preocupación por hacer las cosas bien) suele estar siempre presente en este trastorno.
Y los estímulos suelen ser variados. Los temores más frecuentes entre los 9-12 años son:

-      Rendimiento escolar
-      Opinión de los demás
-      Rendimiento deportivo
-      Relaciones en grupo
-      Enfermedades y accidentes
-      Conflictos entre padres…

Los signos de la ansiedad infantil
los niños no manifiestan la ansiedad igual que los adultos,y varía según la edad.
Algunos de los síntomas físicos de la ansiedad o preocupación excesiva en niños son:

-      Trastorno del sueño
-      Irritabilidad y tendencia al llanto
-      Pérdida de apetito
-      Palidez
-      Nauseas,vómitos
-      Dolor abdominal
-      Diarreas
-      Dolor de cabeza
-      Inquietud

Por supuesto, debe hacerse un diagnóstico diferencial para descartar previamente, la causa orgánica de los síntomas.

Los síntomas cognitivos que deben alertarnos, son la preocupación excesiva sobre sucesos futuros o conductas del pasado, anticipación negativa sobre su evaluación, temor al castigo ,miedo a la ridiculización por parte de sus compañeros, exagerada autobservación, incapacidad de controlar sus miedos..

El impacto emocional,daña su autoestima.
La relación de dependencia con el padre/madre, y las conductas de evitación y retraimiento son suficientemente llamativas para darnos cuenta que algo no va bien.
Es entonces cuando debemos intervenir.



4/5/18

AMOR QUE SE CONSTRUYE

La madurez emocional nos ayuda a ver que el amor ideal no existe
y entonces comprendemos que amar a alguien es una decisión.
La pasión,la química,la atracción,la complicidad,el compartir ,al inicio necesitamos sentir todo eso,pero a largo plazo ...es una decisión.
Por tanto somos responsables del mantenimiento de ese amor (igual que somos responsables de finalizar la relación cuando las cosas no funcionan y se vuelve tóxico).
Recordar las cualidades positivas,todo lo que tiene de bueno,lo que admiro y respeto de esa persona y por qué lo deseo ,me ayudará a mejorar la relación.
Tendremos que estar pendientes de “pillar” a la otra persona haciendo algo que me gusta y hagámoselo saber.Porqué normalmente agradecemos estas cosas?valoramos esos pequeños momentos que nos dan tanto amor? ese abrazo sorpresa,la mirada complice ,su sonrisa pícara,la tarea compartida...o simplemente cuando te escucha?
Veremos que tiene defectos,y comete errores,todos lo hacemos.Cuidemos la intensidad y las palabras que ponemos al sugerirle el cambio de su conducta.
Aprender a expresar lo que queremos y a escuchar lo que piensa y siente.Reduzcamos las quejas.
No esperemos a que adivinen lo que queremos.Habla de tus necesidades.
Evoquemos aquellos momentos en que nos conocimos y los futuros planes juntos.
La conducta de amar es recíproca,lo que tu hagas,lo recibirás.Hay que mantenerse en el mismo compromiso.

Pero demostrar el amor y cuidar el respeto,no lo es todo.

Tu vida no es tu pareja.Tú tienes que tener una vida plena ,con sus metas,ambiciones,aficiones,intereses intelectuales,compromisos sociales...,para compartirla con la persona que amas.Si tú te sientes satisfecha,la felicidad será completa.

Intentemos no hacer responsable de nuestros fracasos o nuestra infelicidad a los demás.
Aceptemos que como pareja debemos evolucionar y trabajar diariamente.

Estamos porque queremos estar,porque así lo hemos decidido

29/4/16

SANA DESATENCIÓN

SANA DESATENCIÓN


La epidemia de “hiperpadres” esta haciendo frágiles a nuestros hijos,anuncian los expertos.
Organizamos hasta el último detalle de su vida:nos obsesionamos con sus deberes y sus estudios,conocemos sus horarios y preparemos su mochila y bolsa de deporte,su ropa,miramos pegados al cristal de la piscina,hablamos en plural cuando “tenemos examen”,somos críticos con sus maestros y entrenadores porque no entienden que nuestro hijo es el “mejor”,supervisamos toda su vida y nos anticipamos a sus problemas.
Ejercemos de chofer,profesor particular,guardaespaldas,entrenador,mayordomo...eso es muy estresante , nos desocupamos de nuestra vida y nos agobiamos.
Esta ansiedad por querer preparar a nuestros hijos para la vida adulta no es adecuada.Parece que como hoy en día lo queremos todo perfecto, obviamente nuestros niños tienen que ser también perfectos.Si sumamos esto al estilo de vida “corre”,no les damos espacio ni tiempo para ser y desarrollarse.
Por otro lado no les enseñamos a participar en las tareas de la casa,ni les hablamos de responsabilidades y obligaciones básicas.
Sus cosas son su responsabilidad.No preguntemos sistemáticamente todo lo que quieren “qué quieres merendar?”,dónde quieres que vayamos el domingo?” “ que quieres hacer hoy?”
Si no les enseñamos a ser autónomos se volverán frágiles,y no les damos opciones para saber afrontar por si solos,responsabilidades y dificultades en la etapa adulta.
Dejemos que nuestros niños se aburran,porque solo el aburrimiento lleva al proceso creativo,dejemos que estudien solos,porque solo así aprenderán el hábito ,dejemos que se cansen porque así entenderán lo que es ser constante,dejémosles que suden y sabrán lo que es el esfuerzo,y cuando lloren por un fracaso dejemos que aprendan a remontarlo,enseñémosles a dar las gracias y a encajar una frustración ,que asuman sus propios errores y no interferir demasiado en las decisiones del colegio.Aprendamos a decirles NO sin miedo,no les va a traumatizar.
No nos disgustemos por todo esto porque les estaremos enseñando lo que es la vida.Hay que decirles lo mucho que les queremos,pero no hay que sobreprotegerles dándoles más de lo que necesitan.
además acabamos criando hijos agobiados ,frágiles narcisos,que crecen incapacitados por exceso de protección,con miedos y carencias emocionales,todo lo contrario que queríamos para ellos.

Así que si queremos saber si nos estamos contagiando ,alerta ! todo empieza por cargar con su mochila a la salida del colegio y presumir de sus fotos en las redes.


Los niños necesitan unos padre relajados,es un derecho de la infancia.

19/4/16

FELICIDAD A GRANEL


FELICIDAD A GRANEL
Hay personas que ponen mucho énfasis y mucha ilusión en los famosos libros de autoayuda, los tienen como libro de cabecera.
Leer este tipo de manuales es algo que está muy bien visto hoy en día en nuestra sociedad.
Se ha superado la vergüenza de necesitar un apoyo motivacional, cosa que todavía no ha pasado  con los psicólogos y el apoyo emocional.

Las personas tenemos diferentes formas de pensar, nuestra historia antecedente y de aprendizaje nos distingue, nunca son las mismas circunstancias, ni nos valen las mismas estrategias .Diferimos en la aptitud, en la actitud, en la capacidad, en el ritmo…

No existe un consenso general para nuestros problemas. Ni hay soluciones mágicas.

La frustración puede ser el resultado final ante la incapacidad para lograr  el cambio deseado y  esa  felicidad tan ansiada que promulgan.

Estas lecturas pueden ser útiles como complemento, como  información orientativa, como motivación, como un apoyo extra, pero no deben sustituir a la psicoterapia individualizada.
El que se produzca un cambio va a depender de lo que uno haga, de las circunstancias y perseverancia que ponga cada uno, y no siempre es fácil.
Al igual que no resulta fácil aprender a tocar la guitarra a través de un manual, si el profesor de música no te enseña a usar las herramientas y técnicas, y lo que es más importante, a ponerle sentimiento y a sacar lo mejor de ti y tus emociones.


Se necesita un apoyo continuado, que te vaya orientando y trabajando directamente con ello. Reforzando los avances y encajando los retrocesos. Alguien que sin juzgarte te lleve de la mano por esa experiencia tan personal.

29/12/15

MIEDO AL MIEDO: LA AGORAFOBIA

MIEDO AL MIEDO: LA AGORAFOBIA

"La primera vez fue al entrar en un bar”,cuenta María,de 23 años, “estaba lleno de gente,hacía mucho calor,la música me aturdía...nunca me había pasado algo así...empecé a sentir que el corazón me iba muy deprisa,como que me costaba respirar,mareo, la cabeza extraña,como que no era yo...pensé que me estaba volviendo loca y que iba a perder el control.Salí corriendo del local,y llorando pedí a mis amigos que me llevaran a urgencias.
A partir de ahí,cuando hay mucha gente a mi alrededor la cabeza se me va, no sé cómo explicarlo y pienso que me va a volver a pasar y la gente no se dará cuenta de lo que me sucede.
He dejado de salir sola a la calle,se que tengo que intentarlo pero no puedo”


La agorafobia (literalmente,miedo a los espacios abiertos) suele comenzar en la gran mayoría de las personas , con un ataque de pánico en situaciones que en absoluto son peligrosas pero en las que resulta difícil escapar u obtener ayuda,y que va creciendo gradualmente en intensidad a lo largo de las sucesivas crisis.

La crisis de pánico es una intensa angustia o terror acompañado frecuentemente con una sensación de peligro o catástrofe inminente y de un impulso a escapar.
Los síntomas más frecuentes son: mareo, palpitaciones, dificultad para respirar, escalofríos o sofocaciones con sudoración,parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo) temblores, el miedo a volverse loco o a perder el control y la despersonalización (extrañeza de uno mismo)/desrealización (irrealidad).
Los síntomas se inician bruscamente y alcanzan su máxima intensidad en los primeros 10 minutos,disminuyendo posteriormente.

Este miedo irracional y la anticipación de que vuelva a ocurrir, se convierte en evitación de todo aquello que pueda producir ese temor. Y es aquí donde surge la particularidad.
En consecuencia se empiezan a evitar muchas situaciones,por las reacciones que desencadenan, como quedar solo o lejos de casa ,los lugares públicos concurridos, los centros comerciales, las discotecas, cines , los conciertos ...También les resultan complicados las colas , viajar en automóvil, autobús, o avión...
En realidad ,el temor no es sólo a lugares abiertos, sino también otros relacionados con ellos, como a las multitudes y a la dificultad para poder escapar inmediatamente a un lugar seguro.

Invisible de por sí, la agorafobia no es igual para todos los que la sufren, aunque sí suele repetirse lo que aterra”.
La agorafobia es el miedo al miedo.

Es el más incapacitante de los trastornos fóbicos y en los casos más graves pueden pasar la mayor parte del tiempo en casa en compañía de familiares y llegar incluso al aislamiento total,sin poder realizar actividades cotidianas.

Las conductas defensivas como ir acompañado de una persona de confianza tomar medicación,o evitar las situaciones temidas, producen alivio inmediato pero contribuyen a mantener el problema.

El diagnóstico preciso de un profesional especializado,es el primer paso.
Ir a consulta desde la primera crisis y combinar la medicación con la psicoterapia son herramientas fundamentales para su tratamiento.

la agorafobia tiene tratamientos con un alto porcentaje de éxito, La farmacología puede reducir la ansiedad pero no cambia las ideas, por eso es imprescindible la terapia, en especial la cognitivo conductual".



21/12/15

NAVIDAD, FELICIDAD FORZADA?


NAVIDAD, FELICIDAD FORZADA?
La Navidad es tiempo de costumbres y mientras el ambiente en las calles nos transmite felicidad y alegría, lo cierto es que también es el momento en el que podemos sentirnos más solos y echamos de menos a quienes ya no están

¿Es obligatorio ser feliz en Navidad?

En nuestra memoria queda aquella época de compartir las tradiciones en familia, momentos emotivos, sentados todos a la mesa repleta de platos “especiales”, visitas a belenes, ver a los primos, acostarse tarde, entretenerse con juegos de mesa en familia, merendar churros con chocolate, montar el árbol… y donde abríamos aquellos regalos con tanto cariño e ilusión .

Es muy posible que no te apetezca comprar regalos, buscar productos delicatessen para cocinar, adornar la casa,sonreír a los conocidos que por la calle nos dan besos deseando felicidad, reunirte con ese familiar que crea la crispación en la mesa todas las nochebuenas, es posible que no te apetezca este año la Navidad...
Lo cierto es que es el momento del año en el que más nos puede atacar la inestabilidad emocional. Tristeza, nostalgia, ansiedad, estrés ..., qué hacemos con estas emociones?

Escúchate a ti mismo y actúa en consecuencia.
Siempre desde el respeto a los demás, tienes derecho a decidir lo que te apetece en estás fiestas... porque quizás tengas un familiar enfermo en el hospital, te haya defraudado tu pareja, eches de menos a un ser querido, una mala situación laboral, o simplemente te toque trabajar... y prefieras aislarte del espíritu navideño, es solo una fecha,habrá mas.
Lo principal es sentirse cómodo con aquello que estás haciendo. Si celebrar la Navidad de un modo más sencillo nos hace sentirnos mejor con nosotros mismos, no lo dudemos ni un segundo.
Tampoco utilicemos estas fechas para lamentarnos de nuestra situación. Lo mejor es que le des la vuelta a todos tus malos pensamientos.
Planes no forzados y tiempo para ti mismo. ¡Puede ser perfecto!
Puedes ir acumulando los momentos maravillosos que compartes con las personas que más quieres. A veces son instantes, sobremesas que se alargan indefinidamente o ese café tan especial que solo tiene lugar una vez al año. La consigna que debes seguir es que disfrutes de los pequeños detalles .
Abajo con los momentos que nos agobian y provocan cierto nivel de agotamiento y estrés, dedícate a lo que te hace realmente sentir bien. Sal de compras solo si lo disfrutas, pon el árbol de Navidad en casa solo si eso te hace feliz...
No puedes estar disponible para todo el mundo. No te sientas culpable. Tenemos derecho a pensar en nosotros mismos. Comuniquemos a la familia y amigos que tales días a tales horas no estaremos disponibles. Así los demás también podrán encajar sus agendas para tener tiempo para ellos.
No idealices las Navidades, ni generes unas expectativas demasiado altas. Intenta mantenerte en la normalidad y seguir con tu día a día, la rutina nos genera autocontrol.

Cuando tenemos pareja, la decisión de en qué casa se va a cenar es, a veces, un tema incómodo. No lo dejemos para el final. Elegir un momento tranquilo para negociar con ternura, comprensión y empatía, prometiendo ceder la próxima vez si en esta nos ha tocado ganar.

Noche de Paz
Noche de amor...

dice un clásico villancico, pero que hay de esto en la realidad de nuestros días?
    Tienes que saber que ninguna familia es perfecta y no agobiarte por la rencillas que puedan surgir en la tuya.
    La familia no siempre es la de origen. La familia es aquel grupo de personas donde te sientes querido, apoyado, protegido, los que están a su lado en los buenos y malos momentos. No te sientas mal por elegirlos, ellos son los que están siempre ahí.
    Es muy incómodo estar obligado a compartir una cena tan íntima con personas que te han despreciado o faltado el respeto. Estas situaciones requieren de un gran autocontrol para no empeorar el conflicto. Todos somos libres de expresar lo que pensamos o sentimos, siempre y cuando no nos entrometamos en la libertad de quien tenemos enfrente.
    Guardemos los temas conflictivos y los reproches para momentos menos sensibles.
    La ausencia de los que faltan se hace más intenso en estos encuentros familiares pero intentemos no convertirlo en un motivo de tristeza. Podemos recordar con alegría la cantidad de buenos momentos que compartimos con ese ser querido.

Nos gusta regalar. Lo que nos incomoda es tener que comprar por comprar, a sabiendas incluso de que muchos de los regalos serán devueltos.
Pensar en los gustos, deportes, aficiones de las personas a las que obsequias, facilitará las cosas.
Los regalos de los niños son otra fuente de estrés. Se regala mucho y mal. Los niños no llegan a disfrutar de la cantidad de juguetes que reciben. Distribuye entre los familiares esa carta con sus peticiones, donde no debería faltar nunca los juegos de mesa, material deportivo y libros.
Aprovechemos para educar en valores. Enseñemos a nuestros hijos no a dar lo que les sobra, sino lo que se ama: su tiempo o un juguete querido. Hacer sentir bien a los demás es una fuente de bienestar enorme.

Es buena ocasión también para acordarnos de todos aquellos que si que desean disfrutar sus navidades y no pueden porque tienen que trabajar, y que en sus hospitales o centros de trabajo buscan ese momento libre para... pequeños detalles, pequeños momentos.