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21/11/22

HERRAMIENTAS QUE FACILITAN LA VIDA DE LA PAREJA



La madurez emocional nos ayuda a entender que el ideal romántico, ese amor idealizado en las primeras etapas de la relación (de las que ya hemos hablado) ,no existe. 

Comprendemos como adultos que amar a alguien es una decisión.

Con el tiempo los problemas vienen, la pasión se reduce y en ocasiones nos planteamos que ya no sentimos lo mismo, pero no debemos precipitarnos a concluir que ya no le quiero. Cierto que en un inicio necesitamos sentir la pasión, la química ,la atracción  ,a lo que luego hay que ir sumando la intimidad, la complicidad, el compartir... 

Evolucionar en pareja también es un placer.

 

Igual que somos responsables de finalizar una relación cuando las cosas no funcionan y se vuelve tóxica, también somos responsables de mantener ese amor cuando las cosas van bien.

 

No hay una fórmula mágica para conseguir una relación duradera, pero ciertas herramientas facilitaran una vida en pareja más plena. Resumimos algunas de ellas a continuación.

 

Qué me ayuda a mejorar mi relación?

 

  •   Recordar sus cualidades positivas, todo lo que tiene de bueno, eso que te enamoró, lo que admiras y respetas de esa persona y porqué la deseas.
  •  Cuidar la intensidad y las palabras que utilizamos a la hora de hacerle una crítica. Tras años de relación los aspectos negativos del otro ,debido a la rutina y los problemas de la vida cotidiana, van instalándose en primera fila. En efecto, tiene defectos y comete errores, pero todos lo hacemos.
  •   Estar pendientes de “pillar al otro haciendo algo que me gusta” por ejemplo cuando te escucha con interés y agradecérselo con cariño, con un abrazo, con una mirada cómplice ,verbalizando ,haciéndoselo saber. Hacemos alguna vez esto?
  •  Estamos acostumbrados a decirnos barbaridades cuando ciertas conductas nos disgustan con toda normalidad, sin embargo elogiar a la otra persona agradeciendo esos pequeños momentos que nos dan tanto bienestar, parece que da reparo. Debemos soltarnos a expresar emociones positivas.
  • Reducir las quejas aprendiendo a expresar lo que queremos. Escuchemos ,sepamos lo que piensa y siente.Hablar de tus necesidades sin esperar a que la otra persona adivine lo que queremos porque “ya me conoce y lo tiene que saber”
  • -Tener objetivos individuales y también futuros planes juntos. Cuando uno esta satisfecho con sus aficiones intereses ,ambiciones será un placer poder compartirlo con la otra.
  • -Evitar que un enfado dure más de un día. No os podéis imaginar lo reconfortante que es irse para la cama después de haber pedido perdón.
  • -La conducta de amar es recíproca, cuidar lo que nosotros hacemos para no perjudicar la relación es una clave.Tenemos una responsabilidad que da estabilidad a nuestra convivencia, fijarse más en lo que uno no está haciendo bien en vez de criticar al otro ,es un buen comienzo.

Y si las cosas no van bien ,intentemos no hacer responsables de nuestro fracaso o nuestra infelicidad a los demás.

 

Como pareja debemos evolucionar y trabajar diariamente.

           Estamos porque queremos estar, porque así lo hemos decidido.

17/7/18

MADURAR,QUÉ DIFÍCIL ES...

MADURAR ,que difícil  es..
Asumir responsabilidades, ser más autónomo, saber que las experiencias negativas no crean traumas irreversibles. Aprender a lidiar con ellas. Tolerar los límites. Madurar.

Y esta enseñanza debe comenzar desde muy temprano, con pequeñas tareas, aunque luego pasemos al diálogo y a la negociación para acercar posturas.

Los tiempos cambian, ya no queremos hacernos mayores y la adolescencia parece mantenerse hasta los 24 o 25 años. Rendimos culto a la juventud. La infantilización de occidente, lo llaman  sociólogos y antropólogos que llevan  años observando este fenómeno.

Hablamos de los  nuevos valores, ensalzados ya por los medios de comunicación, la publicidad, la industria del entretenimiento…sobran los ejemplos.

En apenas unas décadas La cultura que valoraba la experiencia, conocimiento y sabiduría de los adultos está desapareciendo.
Recordamos con nostalgia aquellos primeros años de profesión, donde para intentar tener más éxito, nos poníamos ropa más seria para aparentar más edad, ser más maduras era un plus, implicaba  seriedad y responsabilidad, más respeto…Éxito era igual a madurez, era una época donde las personas más interesantes eran las que tenían experiencia y conocimientos…y esto parecen ya, valores del pasado.

Parece como la infantilización de la vida, una sociedad llena de adultos que no quiere el esfuerzo ni las responsabilidades, que se engancha a jugar con las maquinas, que quiere seguir siendo eternamente adolescente, riendo y compartiendo chistes por internet. La cultura de la satisfacción inmediata, cultura igual a  entretenimiento.


La impulsividad domina sobre la reflexión, hablamos de derechos pero no de deberes. Un adulto antes sabía resolver  sus cargas y obligaciones, ahora nos lleva al pataleo .huimos de lo complejo, todo en sintonía con esta visión adolescente del mundo.

Ya no hay información rigurosa, eso no entretiene, apenas tenemos ansias por el conocimiento y nos dejamos llevar por las recetas fáciles, Soluciones sin esfuerzo.

Cada vez hay más adultos con características propias de los niños, se sienten especiales y superiores, egoístas, con falta de empatía, no suelen asumir su propia responsabilidad, y la trasladan otros.

Y no  es falta de oportunidades, es sobreprotección.
 El permisivismo y la falta de límites no van a favorecer el paso a la madurez.

En algún momento tendremos que empezar a asumir responsabilidades.
Una sociedad infantilizada, por tanto, no puede valerse por si misma. Está llena de miedos e inseguridades, necesita  que la cuiden, traspasamos la responsabilidad de nuestra conducta  a otra causa o a una “enfermedad”, dando paso a una cultura terapéutica donde los adultos son muy vulnerables. Lo que nuestros antepasados gestionaban de una forma normal, nosotros no sabemos llevarlo, todo es un trauma.

La visión infantil de la vida vende la idea que la autoestima es necesaria para el éxito.

Pero es el éxito el que provoca la autoestima, consecuencia del trabajo bien hecho, del esfuerzo y del mérito. No hay que buscarla en los libros de autoayuda.
 La autoestima requiere  esfuerzo.