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17/7/18

MADURAR,QUÉ DIFÍCIL ES...

MADURAR ,que difícil  es..
Asumir responsabilidades, ser más autónomo, saber que las experiencias negativas no crean traumas irreversibles. Aprender a lidiar con ellas. Tolerar los límites. Madurar.

Y esta enseñanza debe comenzar desde muy temprano, con pequeñas tareas, aunque luego pasemos al diálogo y a la negociación para acercar posturas.

Los tiempos cambian, ya no queremos hacernos mayores y la adolescencia parece mantenerse hasta los 24 o 25 años. Rendimos culto a la juventud. La infantilización de occidente, lo llaman  sociólogos y antropólogos que llevan  años observando este fenómeno.

Hablamos de los  nuevos valores, ensalzados ya por los medios de comunicación, la publicidad, la industria del entretenimiento…sobran los ejemplos.

En apenas unas décadas La cultura que valoraba la experiencia, conocimiento y sabiduría de los adultos está desapareciendo.
Recordamos con nostalgia aquellos primeros años de profesión, donde para intentar tener más éxito, nos poníamos ropa más seria para aparentar más edad, ser más maduras era un plus, implicaba  seriedad y responsabilidad, más respeto…Éxito era igual a madurez, era una época donde las personas más interesantes eran las que tenían experiencia y conocimientos…y esto parecen ya, valores del pasado.

Parece como la infantilización de la vida, una sociedad llena de adultos que no quiere el esfuerzo ni las responsabilidades, que se engancha a jugar con las maquinas, que quiere seguir siendo eternamente adolescente, riendo y compartiendo chistes por internet. La cultura de la satisfacción inmediata, cultura igual a  entretenimiento.


La impulsividad domina sobre la reflexión, hablamos de derechos pero no de deberes. Un adulto antes sabía resolver  sus cargas y obligaciones, ahora nos lleva al pataleo .huimos de lo complejo, todo en sintonía con esta visión adolescente del mundo.

Ya no hay información rigurosa, eso no entretiene, apenas tenemos ansias por el conocimiento y nos dejamos llevar por las recetas fáciles, Soluciones sin esfuerzo.

Cada vez hay más adultos con características propias de los niños, se sienten especiales y superiores, egoístas, con falta de empatía, no suelen asumir su propia responsabilidad, y la trasladan otros.

Y no  es falta de oportunidades, es sobreprotección.
 El permisivismo y la falta de límites no van a favorecer el paso a la madurez.

En algún momento tendremos que empezar a asumir responsabilidades.
Una sociedad infantilizada, por tanto, no puede valerse por si misma. Está llena de miedos e inseguridades, necesita  que la cuiden, traspasamos la responsabilidad de nuestra conducta  a otra causa o a una “enfermedad”, dando paso a una cultura terapéutica donde los adultos son muy vulnerables. Lo que nuestros antepasados gestionaban de una forma normal, nosotros no sabemos llevarlo, todo es un trauma.

La visión infantil de la vida vende la idea que la autoestima es necesaria para el éxito.

Pero es el éxito el que provoca la autoestima, consecuencia del trabajo bien hecho, del esfuerzo y del mérito. No hay que buscarla en los libros de autoayuda.
 La autoestima requiere  esfuerzo.

29/4/16

SANA DESATENCIÓN

SANA DESATENCIÓN


La epidemia de “hiperpadres” esta haciendo frágiles a nuestros hijos,anuncian los expertos.
Organizamos hasta el último detalle de su vida:nos obsesionamos con sus deberes y sus estudios,conocemos sus horarios y preparemos su mochila y bolsa de deporte,su ropa,miramos pegados al cristal de la piscina,hablamos en plural cuando “tenemos examen”,somos críticos con sus maestros y entrenadores porque no entienden que nuestro hijo es el “mejor”,supervisamos toda su vida y nos anticipamos a sus problemas.
Ejercemos de chofer,profesor particular,guardaespaldas,entrenador,mayordomo...eso es muy estresante , nos desocupamos de nuestra vida y nos agobiamos.
Esta ansiedad por querer preparar a nuestros hijos para la vida adulta no es adecuada.Parece que como hoy en día lo queremos todo perfecto, obviamente nuestros niños tienen que ser también perfectos.Si sumamos esto al estilo de vida “corre”,no les damos espacio ni tiempo para ser y desarrollarse.
Por otro lado no les enseñamos a participar en las tareas de la casa,ni les hablamos de responsabilidades y obligaciones básicas.
Sus cosas son su responsabilidad.No preguntemos sistemáticamente todo lo que quieren “qué quieres merendar?”,dónde quieres que vayamos el domingo?” “ que quieres hacer hoy?”
Si no les enseñamos a ser autónomos se volverán frágiles,y no les damos opciones para saber afrontar por si solos,responsabilidades y dificultades en la etapa adulta.
Dejemos que nuestros niños se aburran,porque solo el aburrimiento lleva al proceso creativo,dejemos que estudien solos,porque solo así aprenderán el hábito ,dejemos que se cansen porque así entenderán lo que es ser constante,dejémosles que suden y sabrán lo que es el esfuerzo,y cuando lloren por un fracaso dejemos que aprendan a remontarlo,enseñémosles a dar las gracias y a encajar una frustración ,que asuman sus propios errores y no interferir demasiado en las decisiones del colegio.Aprendamos a decirles NO sin miedo,no les va a traumatizar.
No nos disgustemos por todo esto porque les estaremos enseñando lo que es la vida.Hay que decirles lo mucho que les queremos,pero no hay que sobreprotegerles dándoles más de lo que necesitan.
además acabamos criando hijos agobiados ,frágiles narcisos,que crecen incapacitados por exceso de protección,con miedos y carencias emocionales,todo lo contrario que queríamos para ellos.

Así que si queremos saber si nos estamos contagiando ,alerta ! todo empieza por cargar con su mochila a la salida del colegio y presumir de sus fotos en las redes.


Los niños necesitan unos padre relajados,es un derecho de la infancia.